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Una Crítica a los Productores de Eventos Cristianos Parte1

Por Junior Zapata: He estado involucrado en organización de eventos cristianos desde antes de nacer! Permíteme explicar lo absurdo de mi declaración: Soy hijo de un líder cristiano que organizaba eventos antes que los eventos cristianos fueran eventos cobrados y una moda popular de la fe cristiana. 
Mi padre “producía” eventos para bendición de un país antes que la frase “productor de eventos” existiera. Desde campañas con Billy Graham o Luís Palau hasta esfuerzos masivos de evangelismo personal y conciertos de música cristiana. 
No se me olvida la noche en que después de un concierto de música “escandalosa” en un gimnasio nacional de deportes, mis ojos de niño vieron cómo miles de jóvenes pasaban al frente a entregar su vida a Jesús. 

Ahí, esos músicos peludos que habían tocado música “mundana”, bajaban del escenario para orar por los jóvenes (¡uy!, bajaban del escenario para tocar a la gente, ¡hoy ya no se ve eso!). Mi padre estaba organizando ese evento. El grupo se llamaba Los Latinos y era conducido por Carlos Velásquez, hoy padre de Jaci Velásquez. 
Esa noche, esos músicos peludos cenaron en mi casa. No era inusual para mí. Constantemente mi casa era visitada por predicadores y músicos cristianos a raíz del involucramiento de mi papá en ese círculo. 
Escribo esto desde la plataforma de un productor de eventos porque lo he hecho por más de 30 años. Lo escribo también desde el escenario de un conferencista invitado donde he sido bendecido por amigos maravillosos, productores y organizadores de eventos que han agregado valor a mi vida. Y donde al mismo tiempo he conocido a los que no quería conocer porque aún me deben el pasaje de avión que me dijeron hace 15 años que me iban a pagar. 
Los organizadores y productores de “eventos cristianos” han bendecido a millones a través de los años. Lo siguen haciendo. Creo que cualquier tipo de evento cristiano cumple un propósito muy especial dentro de todo lo que Dios hace en Su Reino. 
Especialmente en los últimos 15 a 20 años, es de alabar a Dios por eventos que le brindan entretenimiento sano a jóvenes, enseñanza profunda a adultos y a través de los años han ayudado a ensanchar el Reino, a formar la fe, la convicción y la opinión del pueblo cristiano en nuestra amada Latinoamérica. 
No es malo organizar un evento masivo a donde lleguen miles de cristianos a escuchar música o escuchar a un predicador; al contrario, creo que es necesario. 
Sin embargo, aunque la industria de eventos para el mercado cristiano es parte de una ecuación complicada cuyo resultado muchas veces es benigno, creo que a veces usa procedimientos equivocados para lograrlo. 
Creo que debemos contestar a la pregunta “¿por qué organizamos este evento?” y ensañarnos con ser honestos para contestarla. 
El Dinero 
Muchos organizan eventos cristianos con el único objetivo de hacer dinero y por razones que no logro entender esconden este objetivo detrás de un discurso que se vuelve engañoso y digno de las cloacas del mercado de eventos no cristianos. 
Todos tienen derecho a generar las ganancias económicas que quieran; a lo que no tienen derecho es a mentirle al mercado cristiano. La Biblia nos habla de una buena remuneración para el que trabaja duro e invierte bastante; eso incluye el organizar un evento para el mercado cristiano. 
Si vas a organizar un evento para el mercado cristiano y tu objetivo es hacer dinero, por favor, ¡se honesto! A los artistas y/o conferencistas que invites diles la verdad; no salgas con el falso discurso de: “todo lo que queremos es que la gente sea bendecida”, cuando eso no es TODO lo que quieres. Si eso es todo lo que quieres, entonces haz el evento gratis. 
Las excusas en que ahora mismo estás pensando son: “bueno, es que toma dinero realizar el evento”; o “la gente no aprecia el evento si es gratis”. La primera excusa es verdad, toma mucho dinero producir un evento de calidad; sin embargo si tu propósito es que la gente sea bendecida, debes conseguir la inversión de otra fuente para que a las personas que asistan no les cueste dinero la gran bendición que tu quieres que reciban. ¿Cuánto cuesta la bendición de Dios? 
La segunda excusa es totalmente falsa. ¿Aprecias tu salvación? ¡¡Para ti fue gratis!! Las personas van a apreciar mucho más un evento gratis que uno donde tienen que pagar por oír algo que gratuitamente debería bendecir sus vidas. 
Es desconcertante el hecho que hay organizadores y productores de eventos para el mercado cristiano que constantemente engañan a la audiencia publicitado una noche de bendición a cambio de un pago. No hay problema con el pago, es un mercado libre -- ya lo expliqué -- el problema que encuentro es pretender que la razón principal del evento es para bendecir a las personas cuando la razón principal es hacer plata; eso es deshonesto. 
Luego está el hecho que constantemente hay organizador
es que tratan también de engañar a los artistas o conferencistas invitados dándoles un discurso falso de pietismo y austeridad cuando lo que realmente están haciendo es viendo cuánto se ahorran para ganar más. Eso entra en la categoría de mentira, que en Romanos 1 los pone en lista con otros que recibirán su merecido. 
Nuevamente, si tu propósito es hacer dinero, no hay problema; pero se honesto y ponlo claro al momento de contratar los servicios de los artistas que son los que últimamente te producen el dinero. No te engañes; la gente no va porque tú organizas el evento, ni les importa quién lo organiza. La gente va porque quiere oír al artista, nada más. Está claro, como productor de eventos se que estás dispuesto a pagar lo que el artista o conferencista pida; siempre y cuando el mercado lo pague. 
Pareciera que nadie se sienta a preguntarse si DEBEN cobrar o pagar esa cantidad; sólo se sientan a preguntarse si PUEDEN pagarla. La ética y moral bíblica nos dice que no es asunto de lo que podemos hacer, si no asunto de lo que debemos hacer. 
Ahora, todos estamos acostados en la misma cama; todos somos culpables: Primero, el productor de eventos por sencillamente pagarle al artista lo que el mercado esté dispuesto a pagar y por cobrarle al mercado lo más posible sin pensar en los hermanos en Cristo que no lo pueden pagar. 
Segundo, el artista o conferencista cristiano; éste, porque generalmente mide su cobro de acuerdo a lo que la gente lo quiere ir a escuchar. Sencillamente utiliza una ley del mercado libre y no sé si ésta ley se encuentra en la Biblia. 
Y tercero, también está el mercado en sí. Estamos dispuestos a pagar por lo que nos gusta y al final del día, nosotros, la audiencia, ponemos el precio de los eventos porque somos los que abarrotamos los espectáculos. Con la voracidad que tenemos por eventos y por nuestra insaciable hambre de ver celebridades, nos aseguramos que la “bendición” tenga un costo financiero que al final, el mayor porcentaje del pueblo de Dios latinoamericano no puede pagar y sólo se queda oyendo la música afuera del estadio. 
No sé, con el riesgo de ser tildado socialista, izquierdista y liberacionista, mi parecer es que la pregunta no es “¿Cuánto es lo más que podemos cobrar?”, sino “¿Cuánto es lo menos que podemos cobrar?” Sin embargo, si el hacer eventos es exclusivamente para nuestro negocio, debemos buscar cobrar lo más posible; sólo cuestiono si los eventos cristianos deben ser vistos con ese objetivo. 
Pregunto: ¿Cuándo fue la última vez que se ofreció un espectáculo gratuito con toda la pompa y elegancia de un evento cobrado, sencillamente para bendecir a las personas que normalmente no podrían pagarlo? 
Sólo Para Nosotros 
El propósito por el que organizamos eventos es de suma importancia. Es obvio para los que andamos en la “farándula cristiana” que hay muchos que organizan “eventos cristianos” pero que nunca leen la Biblia. 
La admonición para los que organizamos “eventos cristianos” está muy clara: “No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo.” Filipenses 2:3. ¡Uff! 
Es increíble cómo aún a estas alturas de la historia de la Iglesia, hallan personas que la razón por la que organizan un evento es “para no quedarse atrás”. Luchan por conseguir a tal o cual artista o conferencista para ser “los primeros que lo trajeron”. 
¿Podemos leer Filipenses 2:3 y organizar un “evento cristiano” como lo hemos estado haciendo? 
Son varios los organizadores de eventos que al momento de “negociar” con un artista o conferencista le exigen que si firman para su evento no pueden aceptar ninguna otra invitación a la misma ciudad los meses anteriores. ¿Qué dice Filipenses 2:3 acerca de eso? 
Yo entiendo la situación, he estado en ella; toma mucha inversión el organizar un concierto de la magnitud que hoy se requiere, y que un artista llegue a una ciudad unas semanas antes a ofrecer otro concierto mina el mercado, puede afectar la venta de boletos para el siguiente concierto. Sin embargo, regreso a la pregunta inicial; ¿estamos interesados en bendecir a nuestra ciudad, o sólo a nuestra Iglesia u organización? 
Es triste que existan iglesias que predican bendición para una ciudad pero no permiten que la ciudad sea bendecida los meses anteriores a los que ellos organizan su evento porque están preocupados que si el artista llegó antes, la gente ya no comprará la entrada a su evento. 
Peor más aún, no quieren que nadie más se “lleve” la gloria de haber traído a X o Y arista. ¡Qué tristeza! Mentalidad mercantilista con un discurso de piedad, raya en hipocresía. 
El malo aquí no es el organizador de eventos. El malo aquí es el organizador malo de eventos. 



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