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Dios y las hadas del bosque

Escrito por admin

Me encontraba este día viernes en mis rutinas de casi todos los días de salir a correr y me gusta mucho ir a correr a una reserva ecológica, un humedadl que está un poco cerca de mi casa, en el cual han acoplado camineras ecológicas por donde se puede caminar, andar en bicicleta y correr y como ya se me ha hecho costumbre fui el día viernes a correr.

Una particularidad con este lugar es que no hay muchos animales silvestres en él, a pesar de ser un espacio verde bastante amplio, pero sí hay algunas aves y algunas mariposas en particular unas que se llaman las hadas del bosque, son unas mariposas grandes y azules muy bonitas de admirar, es un poco impactante ver los colores de sus alas cuando van volando, son de un color azul muy fuerte y no es tan común verlas, tú puedes ir un día y tal vez no vas a ver ninguna pero hay días en las que por ahí se pueden cruzar una o dos de repente, a mí me gusta mucho verlas porque en verdad el color azul que tienen es bien bonito y llama bastante la atención.

14352434933_727ff58260_b[1]Ese día por alguna razón estaba un poquito desanimado para correr pero aún así fui a correr porque he desarrollado el hábito de hacer ejercicio constantemente, entonces iba corriendo y creo que ya había corrido un poco más de un kilómetro cuando me acordé de las mariposas y obviamente yo tomo este lugar para ir a correr y también para conversar con Dios, así que me acordé de la mariposa y mentalmente dije Dios mío el día de hoy no he visto ninguna mariposa azul de las que me gusta ver…

Creo que no terminé de decir esa frase y vi al lado izquierdo mío que comenzó a volar una de estas mariposas, entonces le di gracias a Dios por haber contestado casi de inmediato mi oración pero lo más sorprendente es que la mariposa continuó corriendo y se me atravesó por el frente al punto de que si estiraba la mano podía cogerla y tocarla, aunque no lo hice, luego se pasó al lado derecho mío y comenzó a “correr” o mejor dicho a volar junto conmigo, se me cruzó dos o tres veces por el frente, por la espalda y me acompañó por un trayecto de unos 20 ó 30 metros.

Para mi esta fué una respuesta hermosa de parte de Dios para mí en ese momento, una confirmación de que me escucha, que está a mi lado siempre cómo lo prometió antes de ser llevado por una nube al cielo.

Además de esto continué mi trayecto y seguí corriendo y ese día logré ver dos o tres mariposas de estas, lo cual como te había mencionado al inicio es un poco extraño ya que no son tan comunes de ver y aunque están en su habitat suelen esconderse, no son tan visibles pero ese día fue algo especial y diferente que Dios había preparado para mí…

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